La Guardia Civil relaciona el "consumo abusivo" de Internet con la consulta de contenidos pedófilos

La Guardia Civil relaciona el "consumo abusivo" de Internet con la consulta de contenidos pedófilos
En una entrevista concedida a la agencia Efe, el experto de la Guardia Civil en delitos informáticos señala que los pederastas en la Red son "cada vez más jóvenes" y tienen un pasado de "consumidores abusivos de pornografía de adultos". Sin embargo, todo cansa, lo que les lleva a buscar "nuevas experiencias en nuevas vías".

El hecho de que los pederastas que navegan en Internet sean "cada vez más jóvenes" se debe "al ritmo que nos impone la sociedad", señala el comandante, quien ofrece una radiografía de lo que es, a su juicio, el día a día en una familia española: "Los padres están trabajando y el niño solo en casa y le dan todo lo que pide, la consola, el ordenador... con lo que rápidamente está accediendo a Internet sin ningún tipo de control, y hay una curiosidad en el menor a la hora de descubrir la sexualidad, de buscar y mirar, porque en Internet hay de todo". El sexo, según Salom, "es uno de los motores de Internet" y los portales con ese contenido "poco a poco te van a induciendo a la pornografía infantil", con lo que los menores que navegan sin el control de los padres "pueden verse inclinados a ello".

Mejor la educación que los filtros

¿Cómo se puede proteger a los niños?: "Lo fácil es decir que hay programas filtros, pero con lo que se les puede proteger es con la educación en casa, que comienza antes de conectarse a Internet; con una educación adecuada para que cuando pueda encontrar eso salga él por su propia decisión". A pesar de todo, el jefe del grupo de Delitos Telemáticos –unidad creada en 1996 que integran agentes especializados en esta materia y que colaboran con Interpol, Europol y las fuerzas de seguridad iberoamericanas– está convencido de las "muchísimas bondades" de Internet, en la que hay pornografía infantil, aunque "ni mucho menos está plagado" de ella.

Salom cree que las detenciones de personas por estar implicadas presuntamente en la distribución de contenidos pederastas por Internet "logran un efecto disuasorio, no sólo en el autor de los hechos, sino en el círculo en el que se mueve, el de la pedofilia". Sin embargo, la "inmensa mayoría" de los detenidos por delitos relacionados con la pornografía infantil –castigados con entre dos y cuatro años de cárcel en la legislación española– "van a la calle; con cargos, pero van a la calle", ya que "normalmente es su primera condena" o no cuentan con antecedentes. Un ejemplo claro de ello, según el comandante, es la Operación Cerbero, que se ha saldado con cerca de una veintena de detenidos en diferentes provincias españolas. Esta operación se inició a partir de la denuncia de un ciudadano, como la inmensa mayoría de estas actuaciones, según explica el comandante.

Muchos obstáculos técnicos

Cuando tienen conocimiento de esas denuncias, los agentes verifican si existe una irregularidad, aunque en el camino se encuentran con "muchos obstáculos", como la complejidad técnica o la escasez de normativa, "que no obliga a los prestadores de servicio y proveedores de acceso a conservar datos de tráfico, con lo que a veces se posibilita el delito impune".

¿Quedan paraísos para los pederastas de la Red? "Sí, los hay para los pederastas y para los delincuentes informáticos en general: todas las comunicaciones en Internet dejan un rastro que se obtiene a través de los prestadores de servicios y los proveedores de acceso, y si éstos no conservan los datos, no hay nada que hacer".

No obstante, la tarea más ardua a la que deben enfrentarse los investigadores es la identificación de la "víctima real" de los pederastas de Internet, de los niños que hay detrás de cada fotografía. "Es la tarea más ingrata", dice, "porque se encuentran muy pocos menores víctimas". Muchas de esas fotos tienen su origen en el extranjero, con lo que las dificultades para llegar a esas víctimas "es muy grande, pese a la colaboración internacional y pese a que hay bases de datos donde se estudian las fotografías de víctimas y se intenta ubicarlas físicamente". Salom se lamenta de que en este aspecto el éxito es muy reducido –"es tan pequeño que a veces te desmoraliza"– pero, concluye, "muy gratificante cuando lo encuentras".

 

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