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ANTROPOLOGÍA Y PROGRAMACIÓN LÓGICAgráfica de visualizaciones

Publicado el 8 de Abril del 2018
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Creado hace 5a (17/01/2015)
ANTROPOLOGIA Y PROGRAMACION LOGICA

Una propuesta sistemática

Carlos Reynoso

Universidad de Buenos Aires



CONTEXTUALIZACION Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

I



0. SINTESIS



El programador que llega a PROLOG desde un lenguaje clásico, experimenta una re-
velación semejante a la del escolar que pasa de la aritmética a los primeros
rudimentos del álgebra. Puede representar como incógnitas aquellas entidades cuyos
valores busca, establecer ciertas relaciones entre estas incógnitas y, sin tener que
detallarlos, dejar que la máquina considere todos los casos posibles y aporte todas las
soluciones. ¿Qué más se puede pedir?

Alain Colmerauer

El trabajo siguiente consta de dos partes. En la primera (Introducción y capítulo I) se realiza la
presentación de una herramienta básica, un algoritmo de cálculo lógico sobre el cual hemos
elaborado formalismos e interfaces que lo adaptan a los requerimientos de las ciencias sociales en
general y de la antropología en particular. En estos capítulos iniciales el foco es amplio y el tono es
más bien didáctico, porque se presume que el lector es un antropólogo sin más experiencia en
inteligencia artificial que algunas lecturas dispersas y una cierta sensibilidad a los rumores que
pueblan la atmósfera. Lo que demostramos en esta sección es la utilidad de un instrumento que, uni-
do a una perspectiva renovadora en materia formal, es capaz de transformar profundamente las técni-
cas de elaboración y de arrojar enseñanzas de un nuevo tipo sobre la formulación de teorías y la
comprobación de hipótesis en el interior de nuestra disciplina.

En la segunda parte (capítulos II-V), que tiene propiamente formato y textura de tesis, se anali-
zan los aspectos lógicos más puntuales que se erigen como prerrequisitos de la implementación de
esa herramienta, y se sacan consecuencias que conciernen por un lado a una reformulación de los
métodos convencionales de descripción, explicación y prueba, y por el otro a la introducción de una
instancia axiomáticamente fundada en la construcción de modelos. El foco es en este caso más
estrecho y el tono es enteramente técnico, porque se apunta a un lectorado más específico, igual-
mente antropológico, del cual se supone que domina los tecnicismos genéricos presentados en la
primera sección. Lo que se busca demostrar en esta segunda parte es que nuestras propuestas meto-
dológicas son capaces de plegarse a premisas lógicas divergentes y a marcos teóricos disímiles, sin

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dejar de constituir un punto de referencia operativo en el que los profesionales pueden encontrarse
para refinar su debate.

Toda la tesis no es más que el marco que fundamenta, pone en acción e interpreta los resultados
de una herramienta metodológica cuya instrumentalidad, replicabilidad y adecuación habrá que de-
mostrar; sin resultados (programas, modelos, pruebas de hipótesis, testeo de teorías), el discurso es-
tará condenado a quedar en promesa, de modo que por una vez lo importante no es lo que se puede
decir del instrumento, sino lo que se puede hacer con él. Toda la tesis es, al mismo tiempo, el testi-
monio de la construcción de una teoría de modelos que soñábamos preexistente y consabida, y que
sin embargo hemos debido construir o esclarecer paso a paso, a contrapelo de lo que muchos sostie-
nen como verdad consagrada o de lo que algunos sospechan resuelto.

La búsqueda de una estructura adecuada para la presentación de nuestras elaboraciones se ha re-
velado problemática, dado el carácter fatalmente lineal de todo el texto encargado de reseñarlas. Por
otro lado, aunque aquello de lo que aquí se habla es un sistema formal, el metalenguaje que se utiliza
para describirlo no es formal en sí mismo. No hay un isomorfismo perfecto, entonces, entre el rigor
del instrumento propuesto y los desbordes en que pudiera incurrir la retórica que lo promueve.

De todas maneras, nos ha parecido conveniente adjuntar todo el material computacional necesa-
rio para probar cada uno de los puntos que pudieran manifestar ribetes polémicos en forma de pro-
gramas lógicos inmediatamente ejecutables en un procesador común. La totalidad de los ejemplos,
incluso los más contingentes y en apariencia fragmentarios, son programas susceptibles de
ejecutarse, pequeños o grandes modelos en capacidad de producir.

En lo que se refiere al texto en sí, hemos decidido proceder mediante acercamientos asintóticos
que van fundando el terreno para una expresión plenamente formal del sistema propuesto, el cual
sólo será patente, en su conjunto, en el momento de las conclusiones. Estimamos que lo que aquí se
presenta es mucho más que una herramienta que puede agregarse a las ya disponibles para arrojar un
beneficio marginal. La exploración de los recursos formales que se nos ponen al alcance con la
escalada de la evolución tecnológica toca zonas sensibles, pone al descubierto dilemas insospechados
y señala, con asomos de certidumbre, la necesidad de revisar algunos de nuestros fundamentos epis-
temológicos que creíamos más inconmovibles.

La idea básica es que de ahora en más podemos calcular razonamientos, conferir a la ideación
cualitativa recursos que antes sólo eran prerrogativa de los números, y que esto es posible sin incurrir
en ningún esquematismo, sin axiomatizar la disciplina, sin sustentar una concepción mecanicista de
la existencia. Este punto tendrá que ser debidamente demostrado, pues no hay en su expresión la me-
nor traza de metáfora; y ninguna duda cabe que esta demostración será difícil. Lo único que puede
anticiparse a todos estos respectos es que lo que aquí comienza a proponerse no conlleva ni reafirmar
el ideal de la cuantificación, ni reiterar la preceptiva pontificante de las facciones nomológico-
deductivas de la filosofía analítica, ni reivindicar la necesidad de emular los métodos (presuntos o
reales) de las llamadas ciencias duras. Por el contrario, la presente tesis quiere constituir, desde el
inicio, una cruzada en favor de la formalización cualitativa, una protesta contra el facilismo
positivista que aún hoy permea un buen segmento de la epistemología académica y una búsqueda de
los métodos propios de una disciplina que, en muchos sentidos, no puede ni debe dejar de ser lo que
ha sido.

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1. INTRODUCCIÓN



El reciente auge de las estrategias irracionalistas en antropología (bajo las variadas máscaras de
la fenomenología, la antropología simbólica, la antropología interpretativa, la etnografía dialógica, el
posmodernismo) se explicaría -según se argumenta- por el hundimiento de los programas de inves-
tigación que buscaban situar la disciplina bajo el auspicio de los métodos propios de las ciencias
naturales. El retraimiento relativo de la ecosistémica, de la cross-cultural anthropology, del neo-evo-
lucionismo y del materialismo cultural demuestra con elocuencia el descrédito de una concepción
más rigurosa que debería haber posibilitado la existencia de una disciplina consensualmente más
homogénea. Este fracaso parecería ser tan rotundo que los sofisticados modelos inscritos en la
antropología matemática o en la antropología computacional no cuentan virtualmente para nada, y no
alcanzan a modificar un ápice el balance de fuerzas.

Existen otras razones de fondo, naturalmente, pero aquí haremos de cuenta que ese diagnóstico
es correcto, porque lo es en parte. Trataremos también de clarificar la cuestión y ¿por qué no? de i-
dentificar las causas y revertir las culpas. Este no es, empero, nuestro objetivo central, sino un coro-
lario que no por más colateral es menos apremiante. No es necesario aclarar que el problema es com-
plicado, que las antropologías interpretativas y posmodernas no constituyen una solución satis-
factoria ni siquiera en opinión de sus promotores, y que todo el asunto, en fin, merecería un estudio
específico.

Sabemos que todo nuestro razonamiento sobre el particular es hasta cierto punto simplista y que
no hace justicia a la complejidad de los hechos: en el ámbito "cientificista" o "positivista" (que
carece de una denominación o de un nom de guerre que no entrañe un matiz peyorativo) no existe
una perspectiva unificada sobre los que deberían ser los métodos propios de las ciencias naturales,
sino una multiplicidad de paradigmas contrapuestos y una multitud de científicos que en su trabajo
habitual pueden no sentirse ni implicados en una causa ni envueltos en una crisis. Pero cuando ha-
blamos de la oposición entre ciencias naturales y ciencias del espíritu, o entre ciencias y humani-
dades, o entre explicación y hermenéutica, aunque esas disyuntivas no apunten siempre a los mismos
referentes, todos sabemos muy bien de qué estamos hablando; y todos entendemos además que, en lo
que a la antropología respecta, estamos aludiendo a la discusión primordial. Se trata de una polémica
que posterga el tratamiento de otras cuestiones hasta tanto ella misma no se resuelva: ¿es la
antropología algo así como una ciencia, o es "otra cosa"?. Esta es la inflexión esencial que está
implicada en este trabajo, aunque en apariencia distraigamos energías hablando de otras cuestiones.

Pese a que este ensayo versa principalmente sobre una técnica informática, no es por hipocresía
ni por indiferencia que vamos a declinar en lo que sigue la discusión (necesaria) sobre las con-
diciones políticas y sociales del advenimiento de las máquinas, sobre su fascinación fetichista, su
proliferación y su repentina necesidad. De pronto la demanda se ha vuelto compara
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http://lwp-l.com/pdf10263

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