PDF de programación - Descubriendo Linux: ¿Qué debes saber si no sabes nada?

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Actualizado el 21 de Marzo del 2018 (Publicado el 5 de Marzo del 2018)
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9 paginas
Creado hace 3a (18/12/2016)
linux en la educación
Descubriendo Linux: ¿Qué debes saber si no sabes nada?

Descubriendo Linux:
¿Qué debes saber si no sabes nada?

Mª Dolores Nogueras y Antonio Gómez
Es curioso cómo damos por sentado, cuando hablamos de Linux, que todos los que nos oyen
o leen tienen la formación mínima para entender todo aquello que estamos diciendo. Uno de
los principales escollos, a nuestro entender, para realizar el salto mortal sin red que el usuario
cree que supone descubrir Linux es la falta de información general sobre sus características
y posibilidades. Este artículo pretende ofrecer una introducción a tan maravilloso
mundo, desde la perspectiva de la práctica educativa. ¿Qué debemos saber de Linux para
presentárselo a nuestros alumnos?

.

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C uando empecé a interesarme por Linux

como alternativa de trabajo desde mi PC,
era (eso creía) un usuario experimentado
en informática. Sin tener una formación
específica ortodoxa, una mezcla de intuición e incons-
ciencia me guiaban a través de los problemas que me
iba encontrando con la generación y administración de
documentos, realización de prácticas de todo tipo con
el alumnado (desde la consabida realización del primer
trabajo en procesador de textos, a la programación de
tarjetas controladoras desde los primeros Windows 3.0),
webquests, etc... Intuición porque la llegada de los en-
tornos gráficos de escritorio a principios de los 90 daban
más facilidad para orientar al usuario sobre qué estaba
pasando en cada momento. Inconsciencia porque, en el
fondo (era joven y aventurero), me importaba un pito qué
pasaría a continuación. Si sucedía lo que yo esperaba,
genial. Si había algún error, con suerte, habría guardado
el archivo correspondiente. Si no había suerte, todo se
había perdido, y tocaba empezar de cero. Y normalmente
no me importaba. Era genial. Pensar que una máquina
como mi ordenador (un Pentium a ¡100! MHz), normal-
mente, exigiría como medida extrema un simple for-
mateo y reinstalación del software, y sólo como último
recurso, era hipnóticamente atrayente para un legendario
“manazas” como el que suscribe, que sólo pulsando un
interruptor podía averiar el sistema eléctrico y dejar sin
suministro a la casa de sus padres (y les puedo asegurar
que no miento).

Pero ya estoy divagando, y sólo estamos en la intro-
ducción. El caso es que cuando me empecé a interesar
por Linux, hará ya unos cinco o seis años, me encontré

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LiNUX+ 8/2010

con miríadas de información. Ése es uno de sus princi-
pales atractivos, al tiempo que, en ocasiones, un obstá-
culo: la libertad para difundir, compartir y modificar la
información. Sumémosle el hecho de que la mayoría de

Figura 1. Un sistema operativo opera en una capa intermedia
entre las aplicaciones controladas por el usuario (software) y el
equipo (hardware). Fuente: Wikipedia

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Descubriendo Linux: ¿Qué debes saber si no sabes nada?

la información está generada por expertos, y orientada al consumo
por parte de expertos. En mi caso particular, superé ese primer pro-
blema mezclando a partes iguales dos de los más enternecedores
aspectos de mi personalidad: cabezonería e ilusión.

Hoy en día, sin atreverme a considerarme un “gurú”, ni mucho
menos (ya puedo oír las carcajadas de fondo de algunos lectores
que ya han visto nuestro trabajo en anteriores números), sí po-
dríamos decir que sabemos, al menos, por donde empezar en este
mundillo, así como ayudar a introducirse en él a compañeros pro-
fesores y maestros, así como a alumnos, que nunca hayan tomado
contacto con el software libre. A lo largo de este artículo, que sólo
pretende ser un primer paso en un viaje tan adictivo como largo,
trataremos de orientar al profesor medio sobre el uso de Linux,
así como el modo en que creemos que debería presentarse a un
alumnado estándar entre los doce y los dieciocho años, que nor-
malmente tiene ya nociones básicas e incluso medias sobre el uso
de un ordenador. Hablaremos de lo que es un sistema operativo, la
organización de archivos en Linux, el concepto de multiusuario,
los escritorios Gnome y Kde, el sistema de instalación de nuevo
software y repositorios, e incluso haremos una breve mención al
sistema de consola BASH.
Clarificando conceptos:
El sistema operativo
Empecemos por el principio. ¿Qué es un sistema operativo? ¿Lo te-
nemos claro? ¿Estamos transmitiendo a los alumnos este concepto
de forma correcta?

En un principio, un sistema operativo es software. Es el primer
programa que se carga en el ordenador, y su misión es actuar como
intermediario (interfaz) entre el software que utiliza el usuario y el
hardware que compone el equipo. Explicado así, el sistema ope-
rativo no abarca todas las herramientas que esperamos encontrar
cuando lo instalamos en nuestro PC. Estamos acostumbrados a
esperar que un sistema operativo (como los denostados WINDOWS
de Microsoft) incluya otras herramientas: un procesador de textos
sencillo, un visualizador de imágenes, un explorador de archivos,
etc., integrados, además, en una aplicación gráfica (lo que denomi-
namos comúnmente un escritorio) que permite la interacción del
usuario con el ordenador de manera sencilla, ratón mediante. Sin

embargo, dichas herramientas son complementarias. El sistema
operativo como tal se denominaría NÚCLEO.

Una buena (reconozcámoslo, muy buena, genial) estrategia
de marketing y publicidad por parte de Microsoft, hizo que en los
años 90, a ojos del usuario inexperto, Windows fuera, no un sistema
operativo, sino el sistema operativo. La ecuación era sencilla: me
he comprado un ordenador, tengo que instalar unos programas para
trabajar o jugar, y para que esos programas funcionen, el ordena-
dor debe tener instalado el sistema operativo Windows (el 3.1 al
principio, el 95 de infausto recuerdo después, algo mejorado por el
98, hasta llegar a XP; a partir de ahí, los redactores de este artículo
hemos perdido la pista a las hazañas de Microsoft, porque descubri-
mos el mundo del software libre; eso sí, aún nos estamos riendo del
fiasco Windows Vista). Hoy en día, aunque de un modo desesperan-
temente lento, el usuario medio va asimilando que en realidad, no
estamos hablando de una elección obligada, y que existen múltiples
opciones alternativas.

Volviendo un poco a la perspectiva del usuario inexperto, de
todos modos, es normal esperar que aparte de dicho núcleo, se
instalen de modo complementario otras herramientas, juzgadas
imprescindibles por el aficionado novato. Por ello, en el mundo de
GNU/Linux, se habla de DISTRIBUCIONES o SABORES: conjun-
to de programas complementarios al núcleo de Linux, que suelen
incluir, como mínimo, un sistema de escritorio que suponga una
interfaz gráfica; un procesador de textos, un explorador de archivos,
y un programa navegador de Internet. También suele ser común in-
cluir una consola o terminal, que permita al usuario más experto un
trabajo a más bajo nivel con el ordenador, así como algún sistema
de ayuda y/o documentación con toda la información relativa al
software incluido.
Algo de historia.
¿De dónde proviene GNU/Linux?
Efectivamente. Una duda común a todos los aficionados que se
inician en este mundo da vueltas al origen de esta forma de soft-
ware. ¿Software libre siempre quiere decir gratis? ¿Puede haber
profesionales que se dediquen a esto sin retribución alguna? ¿De
qué viven entonces? ¿O quizás estamos hablando del nada confiable
trabajo de simples aficionados que juegan a emular las hazañas de

Figura 2. Richard Stallman, padre del proyecto GNU, tiene fama de ser
notablemente excéntrico. No utiliza normalmente un entorno gráfico en su
ordenador, no utiliza Internet salvo para enviar correos...

Figura 3. Linus Torvalds completa el tándem formado por todas las herra-
mientas GNU al concebir un núcleo compatible con ellas y licenciarlo como
software libre

www.lpmagazine.org

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Descubriendo Linux: ¿Qué debes saber si no sabes nada?

sus idolatrados programadores, hordas de freaks con acné, gafas
de pasta arregladas con esparadrapo, y poseedores de títulos como
mago elfo de nivel 15?

Vale. Vale. Respiremos. Empecemos por el principio. Y eso
implica hablar forzosamente de Unix, por un lado, y de Richard
Stallman, por el otro.

En los años sesenta, setenta y ochenta, los primeros ordenado-
res no estaban, desde luego, diseñados para su uso por parte de gen-
te que no fuera un programador experto. Eran prototipos carísimos,
enmarcados en experimentos de Universidades y proyectos de I+D
de grandes multinacionales, que si bien representan un porcentaje
infinitesimal de la potencia de computación de nuestros equipos
actuales, suponían un paso de gigante en el progreso de las Tec-
nologías de la Información (concepto que ni siquiera existía como
tal). Había un mismo equipo para decenas de programadores y tra-
bajadores, cada uno de los cuales trabajaba con su propia cuenta de
usuario, introducía su contraseña, trabajaba con sus datos, y cerraba
su sesión, cediéndole su turno al siguiente investigador. Faltaban
aún muchos años para concebir siquiera que pudiera haber un or-
denador doméstico a disposición de un usuario con pocos conoci-
mientos informáticos en su propio hogar.

En este marco brilló con luz propia el sistema operativo Unix,
que cobró rápidamente prestigio de ser un sistema estable. Naci-
do originariamente en el seno de los Laboratorios Bell de AT&T
y General Electric, se define como un sistema operativo portable (se
puede ejecutar en múltiples plataformas), multiusuario y multitarea.
Es de base comercial, es decir, se considera como software de pago.
Sin embargo, los sistemas operativos con base GNU/Linux, base
de este artículo, imitan
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http://lwp-l.com/pdf9211

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