PDF de programación - En el principio. . . fue la línea de comandos

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Actualizado el 29 de Enero del 2020 (Publicado el 14 de Enero del 2017)
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151 paginas
Creado hace 21a (01/01/1999)
En el principio. . . fue
la lnea de comandos

Neal Stephenson

1999

˝ndice

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Presentacin, por M. VIDAL

Prlogo, por P.J. ROMERO

Introduccin

Descapotables, tanques y batmviles

Lanzador de bits

Las Interfaces GrÆcas de Usuario

Lucha de clases en el escritorio

Tarro de miel, pozo de brea, lo que sea

La tecnosfera

La cultura de la interfaz

Morlocks y Eloi al teclado

El trasquiln metafrico

Linux

El «hole hawg» de los sistemas operativos

La tradicin oral

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En el principio. . . fue la lnea de comandos

Shock de sistema operativo

Falibilidad, enmienda, redencin, conanza...

Memento Mori

La fatiga del «geek»

Etre

Mente compartida

El meæique derecho de Dios

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Presentacin

Hace aæos que los fabricantes de sistemas operativos como
Microsoft o Apple dedican ingentes recursos a ocultar cmo
funcionan realmente los ordenadores, se supone que con la idea
de simplicar su uso. Para ello, algunos de sus mejores ingenie-
ros han inventado toda clase de metÆforas visuales e interfaces
grÆcas, lo cual ha permitido que mucha gente se acerque a los
ordenadores personales sin sentir pÆnico o sin provocar grandes
gastos de formacin de personal a sus empresas. Pero, lamenta-
blemente, construir ese muro de metÆforas en forma de interfaz
grÆca entre el ordenador y el usuario (conocida como GUI) ha
tenido un coste social y cultural muy notable, al contribuir deci-
sivamente a que la tecnologa que subyace al ordenador se perciba
como algo mÆgico, sin conexin alguna entre causas y efectos,
recubriendo de un formidable manto de ignorancia todo lo que
realmente sucede. Eso ha propiciado estrategias comerciales ba-
sadas en el engaæo y la trampa,1 cuando no abiertamente delic-
tivas2 y explica que productos muy decientes, como el propio
Windows, sean consumidos masivamente y tolerados por el gran
pœblico, que soporta resignadamente una mercanca plagada de
errores y sin garanta real alguna, que acepta las pØrdidas de da-

1«Trampa en el ciberespacio», Roberto Di Cosmo, 1998, http://

sindominio.net/biblioweb/telematica/trampas.html

2El fallo contra Microsoft del juez Jackson, emitido en abril de 2000, es
absolutamente demoledor: calica su estrategia empresarial como «con-
ducta depredadora», la compara con un «pulgar opresor» sobre sus com-
petidores y la tilda de «violenta».

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En el principio. . . fue la lnea de comandos

tos, los virus, las vulnerabilidades, el control sobre su intimidad
y toda clase de errores inesperados como algo natural, inherente
al propio ordenador, y no al sistema operativo que lo hace fun-
cionar. El œltimo y gravsimo atropello planicado por parte
del principal constructor de interfaces amigables tiene el nom-
bre de TCPA/Palladium y pretende universalizar el software pro-
pietario con cdigo malicioso incorporado. Hoy son las empresas
las que «legislan» de facto mediante la tecnologa y, de imponerse
dicho sistema una autØntica conspiracin de Microsoft e Intel
contra libertades bÆsicas de las personas, permitira realmen-
te la censura remota, la intrusin y el control de los ordenadores
personales por parte de las corporaciones multimedia y de los go-
biernos, a espaldas del usuario y sin su consentimiento.

La «cultura de la interfaz» se ha impuesto, pero para llegar a
ese punto ha hecho falta un largo recorrido salpicado de guerras
no declaradas, una autØntica «lucha de clases en el escritorio»
que nos ha llevado desde la lnea de comandos hasta las vistosas
interfaces grÆcas actuales. Es precisamente esa historia la que
nos narra, de forma amena y desenfada, Neal Stephenson, autor
por cierto de algunas de las mejores novelas de ciencia-ccin de
la œltima dØcada, tales como Snow Crash y Criptonomicn.

Existe una comunidad, una cultura compartida, de progra-
madores expertos y gurœs de redes, cuya historia se puede
rastrear dØcadas atrÆs, hasta las primeras minicomputado-
ras de tiempo compartido y los primigenios experimentos
de Arpanet. Los miembros de esta cultura acuæaron el tØr-
mino hacker. Los hackers construyeron la Internet. Los hac-
kers hicieron del sistema operativo Unix lo que es en la ac-
tualidad. Los hackers hacen andar Usenet. Los hackers ha-
cen que funcione la WWW.3

El heredero de esa cultura es el movimiento del software libre,
y su buque insignia: GNU/Linux. En ese Æmbito sigue muy viva
la interfaz de lnea de comandos de la que nos habla Stephenson.
Tal circunstancia no responde a ninguna clase de nostalgia o ex-
centricidad, ni se debe solo a una decisin tØcnica, sino poltica,
pues con ello se ha mantenido intactos el poder y la capacidad de

3«Cmo convertirse en hacker», Eric Raymond, 2001. La traduccin
castellana puede leerse en: http://sindominio.net/biblioweb/
telematica/hacker-como.html

Presentacin, por M. VIDAL

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decisin del usuario sobre lo que hace su mÆquina. Es de esta his-
toria, no muy conocida fuera del Æmbito hacker, sobre la que nos
ilustra EN EL PRINCIPIO. . . FUE LA L˝NEA DE COMANDOS.
La obra que presentamos constituye un ensayo sobre el pasado y el
futuro de los ordenadores personales, un recorrido personal y sub-
jetivo pero no por ello menos preciso a travØs de la evolucin
de los sistemas operativos que el autor ha conocido Windows,
MacOS, Linux, BeOS y de la actitud que han representado a
lo largo del tiempo cada uno de estos en el uso y el tipo de usua-
rio a los que ha dado lugar. No es un libro que trate de evaluar o
comparar tØcnicamente las prestaciones de los distintos sistemas
operativos, ni que aborde la tpica (y articiosa) controversia en-
tre usuarios de Mac y de Windows. De hecho, Stephenson sitœa
correctamente en el mismo plano a Apple y a Microsoft, como dos
caras de la misma moneda: tal y como no hay diferencia cualitati-
va entre un fabricante de ferraris y otro de ladas (por mucho que
estØtica e incluso funcionalmente no haya comparacin posible),
tampoco la hay entre Redmond y Cupertino: ambos gigantes re-
presentan un modelo basado en el cdigo cerrado, en la restriccin
y la apropiacin de las fuentes del conocimiento y en la venta de
licencias.

La alternativa al software propietario no es otro software pro-
pietario que funcione mejor o sea mÆs vistoso, o nos salga gratis,
sino un modelo de desarrollo y uso del software que devuelva a
los usuarios de ordenadores el poder y la libertad que han ido per-
diendo a lo largo del tiempo o, aœn mÆs, que permita a los usuarios
autoorganizarse para ello: ese, y no otro, es el valor del software
libre, mucho mÆs que sus excelencias tØcnicas, las cuales, sien-
do indiscutibles, no dejan de ser un hecho circunstancial. ¿Y quØ
es lo que caracteriza pues al software libre? el permiso de copiar,
modicar y redistribuir el cdigo (incluyendo su venta), con una
œnica restriccin que se puede sintetizar con el ttulo del himno de
Caetano Veloso y del Mayo francØs: «prohibido prohibir», y que
los hackers comprimen aœn mÆs llamÆndolo «copyleft». Esto no
es una simple utopa de informÆticos libertarios, sino la columna
vertebral de Internet (mÆs del 60 % de los servidores web se ba-
san en un software libre llamado Apache), el modelo de negocio
de numerosas empresas y el sistema que usan ya mÆs de veinte
millones de personas en sus ordenadores.

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En el principio. . . fue la lnea de comandos

Esta obra sin duda supondrÆ un punto de vista novedoso pa-
ra el usuario no especializado, pues le descubrirÆ de modo ameno
un mundo que no es el que le han contado en las revistas de in-
formÆtica, ni en los rutilantes anuncios de las grandes compaæas
de software propietario, que prometen facilidad de uso a cambio
de aceptar la entrega ciega e incondicional a sus productos. Neal
Stephenson muestra que no es oro todo lo que reluce debajo de esa
metÆforas visuales y esos vistosos y (se supone) intuitivos escri-
torios, que se han impuesto a costa de un ejercicio tramposo de
idealizacin equivalente a las pelculas de Walt Disney.

Hay que hacer una pequeæa aclaracin en cuanto a la excelen-
te traduccin de Asuncin `lvarez. En el texto aparece a menudo
«software gratis» como traduccin castellana de free software.
En inglØs, el tØrmino free es polisØmico, y puede signicar tanto
libre como gratis. Sin embargo, free software, referido al movi-
miento que abandera GNU/Linux, se emplea siempre en el sen-
tido de libertad, no de precio, y debe traducirse como «software
libre». Pero Stephenson usa muchas veces a lo largo del texto free
en un sentido inequvoco que indica gratuidad y por supuesto la
traductora ha respetado dicho sentido. Cuando el autor quiere re-
ferirse a «software libre» opta por la denominacin open source
(«fuente abierta»). El software libre es libre incluso para ser ven-
dido. Que el software se pueda copiar sin restricciones hace que
tienda a llegar al usuario a coste cero, lo cual es distinto a que no
haya costado nada producirlo o a que alguien no haya pagado por
su desarrollo: la gratuidad, cuando se da, es una consecuencia del
modelo de libre copia, no su razn de ser.4

Para elaborar este libro se ha empleado œnicamente software
libre, en concreto el sistema de composicin de textos LATEX,5 el

4De hecho existe software gratuito que en absoluto es software libre: el
navegador Explorer de Microsoft es un buen ejemplo de cmo
  • Links de descarga
http://lwp-l.com/pdf739

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